maquetacion editorial

Tu maquetador editorial te agradecerá que sigas estas sencillas recomendaciones pues facilitan su trabajo y con ello, acortarás tiempos de ejecución y ahorrarás dinero

 

Parecen 5 normas básicas que todos conocemos, pero a menudo en nuestro día a día, nos encontramos con originales que no las observan. Con solo dedicarle un poco de tiempo a tu documento original antes de enviarlo al maquetador, puedes conseguir un resultado mucho más óptimo, pues reducirás tiempos de ejecución en la maquetación editorial al evitar añadidos, cambios y correcciones además de ahorrar en los costes adicionales por maquetación que ello conlleva.

 

1) Si no está completo y revisado, no lo envíes a maquetar

Parece de “Perogrullo”… pero es muy común en estos “tiempos de la inmediatez” que nos ha tocado vivir. Se suele cometer el error de enviar al Maquetador editorial originales incompletos para iniciar el diseño y la maquetación editorial del trabajo, con la falsa creencia de que “se va adelantando”

Te contaré un secreto, (nada más lejos de la realidad). Esta forma de trabajar, finalmente resulta improductiva por la cantidad de cambios y añadidos que se van generando posterior e inevitablemente sobre la propia maqueta a medida que se avanza con la maquetación editorial. El tiempo que se supone que adelantas enviando algo incompleto se pierde luego en enmiendas y correcciones.

 

2) Usa editores de texto no Power Point

Los originales entregados al maquetador editorial, a ser posible, deberían ser documentos de Word o de cualquier “editor de texto”, es el lienzo natural para escribir, modificar y manipular texto. Facilitarás su trabajo pues podrá importar el texto directamente a la maqueta dotándolo por el camino de formatos y hojas de estilo. Power Point está indicado para presentaciones, pero no es la mejor herramienta para componer tu original si su formato de salida va a ser un informe de negocio, revista, libro etc…

 

3) Pasar un corrector de texto

Parece algo de lo más lógico, pero no es frecuente hacerlo, equívocamente se suele pensar que pasar el corrector al original es labor del maquetador editorial pero no es así, tu eres el responsable de tu texto, de tu original y eres tu el que se ha de preocupar de que llegue a las manos del maquetador lo más pulido posible. No hacerlo incurrirá posteriormente en correcciones que en el peor de los casos generarán aun mas correcciones. Si no deseas hacerlo personalmente, siempre puedes contratar los servicios de un corrector ortotipográfico.

 

4) Gráficos y tablas editables

En muchas ocasiones, en los originales que se reciben para maquetar editorialmente, nos encontramos “pantallazos de tablas o gráficos” pegados en Word.
Es una mala práctica, los gráficos y las tablas han de ser importadas en el original de Word siempre de forma editable, evitarás que los datos de textos y tablas tengan que ser escritos o “picados” por el propio maquetador editorial, lo cual incrementa el tiempo de maquetación (que te cobrará), ralentizará el trabajo y se añade la posibilidad de creación de nuevas erratas involuntarias.

 

5) Calidad y resolución de las Imágenes

pues yo las veo bien en mi monitor” … es una respuesta muy frecuente de los clientes cuando se les avisa de que las imágenes que han enviado no tienen calidad o resolución. Las imágenes de tu documento han de tener una resolución mínima según sea para impresión o para distribución digital. Que tú las veas bien en tu monitor, no es garantía de que esa imagen tenga resolución suficiente para ser reproducida al tamaño que esté emplazada en maqueta. Como norma general se contemplan 300 dpi para imágenes orientadas a la impresión y de 72 a 96 para imágenes orientadas a web o digital.